lunes, 2 de agosto de 2010

Matrimonio de Juan Camilo y Tatiana

El viernes 30 de Julio de 2010 cumplimos todos la cita esperada por días atrás, muchos preparativos, muchas personas en la jugada, esperando el gran día, pues era nada más y nada menos que el matrimonio de uno de mis sobrinos más queridos y para ser sincero uno que admiro profundamente, Juan Camilo y su bella esposa Tatiana.

Esta unión según las palabras de Ivan García, el padre de la novia, en el momento de la entrega dentro de la iglesia, es  para SIEMPRE. Que bonito mensaje dió Don Iván a su yerno. Pero no solo son las palabras que se pueden escribir dentro de un papel y hasta ahí llega el cuento, no, es el mensaje tácito en el que un padre da a una persona uno de sus tesoros más queridos, su hija, que nació en un hogar llenos de valores y buenas costumbres, y también me consta, porque no nos digamos mentiras pero Tatiana es una de las niñas que hacen parte de nuestra familia  desde el primer día que la conocimos, ella es una persona con unos valores muy altos, muy dada a hacerse querer y para ser honestos y justos cuando yo la conocí mi primera impresión fue bastante positiva. En un principio era algo tímida pero se fue abriendo hasta integrarse y hacer parte de las reuniones familiares.

O sea que las palabras de su padre no solo encierran la unión de la pareja como tal sino que van más allá de un compromiso que será para toda la vida.

Juan Camilo no solo es una persona de carne y hueso, es un personaje de temperamento, pero al igual que es fuerte en sus decisiones, tiene algo que pocos tienen, su nobleza y a mí me consta, conmigo siempre ha sido sincero, honesto, buen don de gentes, gracioso en sus comentarios y ante todo un amigo, por esta razón siempre lo he tenido entre los mejores.

Recuerdo que un día antes de su boda me dijo muy seriamente, vos tenes que hablar de mí en la boda, o sea que prepara algo para mi. La verdad me dió mucha emoción eso para mí más que un compromiso era un honor, preparé tantas cosas para decir ese día que no sabía por donde empezar, pero algo si tenía claro y es que en una oportunidad le hice una pregunta a Juan Camilo y la respuesta fue más que suficiente para decir las palabras adecuadas el día de su boda. En esa oportunidad hace unos meses le pregunte: bien, te agradezco que me hallas invitado a tu boda y lo haces extensivo a Tatiana, pero cuéntame una cosa, porque te quieres casar con ella? La respuesta fue tan corta y simple pero tan llena de detalles que cualquier incauto podría deducir: Carlitos, me caso con Tatiana porque es la mujer de mi vida. No faltaron más palabras en esa oportunidad eran las precisas y las únicas. Cuando uno le hace a extraños esa misma pregunta, las respuestas son diversas, unas con fundamento, otras no tanto, pero en cambio Juan, sabía de antemano cual era la razón de su decisión y si uno hace un recuento de la relación se dará cuenta que no solo para él, Tatiana es la mujer de su vida sino que para ella Juan también lo es, porque? es simple: estudiaron la misma carrera, se conocieron en la misma especialización, ellos dos tienen una vocación por su profesión, ella por lo menos y me consta lo acompaña en sus correrías y en su deporte (también tiene bicicleta¡), fuera de eso no solo tararea todas las canciones de su grupo Telequinetics sino que se las goza y se las baila, etc... con todas estas cosas en común, él tenía razón en afirmar lo dicho: Que Tati era la mujer de su vida. Todo esto lo tenía superpreparado para el día de la boda, pero no me tocó hablar, pero me hubiese gustado hacerlo.


Por costumbre de la familia Rentería de la Cruz, cada vez que se casa un familiar llega el goce y que no es nada más ni nada menos que una reunión de integración con las dos familias, el sitio, Casa de Piedra en la vía a la Calera, con un ingrediente como siempre, sombreros fiesteros para todo el mundo y guirnaldas para colgarse en el cuello, esto abre mucho a las personas y como dicen es para romper el hielo.

Un plato único: papa criolla, morcillas, pollo, chunchullo, maduro asado, carne de res, lomo de cerdo, mazorcas, chorizos y guacamole, para los más exigentes, pique, todo esto servido en un plato típico y acompañado de una buena pola o el señoritero refajo.