lunes, 25 de abril de 2011

Donar la sangre de cordón umbilical, altruismo desde la cuna para salvar vidas


La sangre del cordón umbilical es analizada para saber si cumple las condiciones para su uso. 
Cada muestra está debidamente identificada y es incluida en el Registro Español de Donantes de Médula Ósea a disposición del paciente que lo necesite. Cada tanque cuenta con un termómetro que marca la temperatura a la que se conservan las unidades de sangre de cordón umbilical. El recipiente con la muestra se mete a su vez en un contenedor homologado para transportar la unidad si es necesario hasta las antípodas.

Luisa y Eduardo decidieron donar la sangre del cordón umbilical de su segunda hija, Inés, que nació a finales de marzo en el Hospital Universitario de La Paz, en Madrid. "Nos pareció buena idea, siempre puedes ayudar a alguien (...) Cuando tienes hijos no sabes lo que te puede venir", señala la madre.

Él ya era donante de sangre y le pareció la mejor opción porque son firmes defensores de la salud pública y porque las posibilidades de que un niño necesite y pueda utilizar la sangre de su propio cordón, según los expertos, son ínfimas, por lo que ni siquiera contemplaron la opción de un banco privado.



La opción de la "donación dirigida"
Garrido rebate este argumento y asegura que si unos padres donan la sangre del cordón de su hijo y en el futuro un hermano necesita esa unidad la puede recuperar, siempre y cuando no se haya empleado ya. Algo poco probable porque el porcentaje de las unidades que se han usado es mínimo en comparación con todas las que existen almacenadas.

Existe además la posibilidad de la "donación dirigida" que consiste, según explica, en que "si una familia tiene un hijo que va a precisar un trasplante porque haya tenido una leucemia o cualquier otra enfermedad, si dona la sangre del cordón de su nuevo hijo (y hermano del enfermo) al banco público esa unidad se reserva (en caso de que sea compatible, es decir, un 25% de los casos) para el hermano enfermo y eso a coste cero, lo paga el sistema nacional de salud".

Requisitos para donar la sangre del cordón umbilical
La donación de la sangre del cordón umbilical es un acto completamente altruista y anónimo. No se recibe nada a cambio. La mujer debe ser mayor de edad, estar sana y firmar la autorización para la extracción. En Madrid, todas las maternidades están preparadas para este tipo de donación.

En el momento del parto, además de extraerse la sangre del cordón umbilical, que se recoge en una bolsa similar a la de las donaciones normales, se extraen también dos tubos de sangre a la madre para descartar posibles enfermedades como el VIH o la hepatitis. La madre tiene que rellenar también un cuestionario parecido al que se cumplimenta cuando se dona sangre para comprobar su estado de salud.

Las unidades se almacenan a 4ºC hasta su traslado al banco de sangre correspondiente donde se hacen todos los análisis pertinentes y se procesa para su conservación en tanques de nitrógeno líquido a -196ºC.

Entre el 50% y el 60% de las unidades se desecha
Además de analizar la sangre de la madre y revisar el cuestionario, una de las primeras cosas que se hacen es comprobar el volumen de la sangre extraída y su celularidad (si tiene o no una concentración suficiente de células madre para que sea apta para un transplante) y su tipaje HLA (antígenos leocucitarios humanos) que es lo que determina la compatibilidad con un futuro paciente.

También se hacen pruebas para descartar que durante el proceso de la extracción se hayan producido contaminaciones por bacterias, según explica Alberto Richart, responsable técnico del banco de sangre de cordón umbilical del Centro de Transfusión de Madrid, que cuenta con unas 6.000 unidades.

Aproximadamente, según puntualiza el doctor Garrido de la ONT, entre un 50% y 60% de las unidades donadas al final acaban por desecharse porque no son actas para su transfusión futura.

Si la unidad es apta para su almacenamiento, el primer paso es centrifugar la sangre y separar las células madre de otros componentes como los glóbulos rojos. Este proceso permite "separar las células y añadir soluciones crioprotectoras necesarias" para su posterior congelación, explica Richart.

Conservación a -196ºC en nitrógeno líquido
Al final de los 100/120 mililitros de sangre que se extraen en el paritorio se conservan unos 40 ml. Al margen, se guardan también otras cuatro muestras de 0,5 ml para los análisis posteriores que son necesarios en caso de que la muestra sea requerida para ser transplantada.

Antes de meter la unidad en los tanques de nitrógeno líquido se introduce en un congelador biológico para bajar de la temperatura ambiente a -120ºC en 70 minutos.

Todos los datos de la sangre almacenada se envían al registro REDMO para su posterior utilización. Cuando se requiere una de las unidades para un paciente enfermo antes de enviarla al hospital que la necesita se utilizan las muestras de 0,5 ml para: comprobar el tipaje HLA, someter la sangre a nuevas pruebas serológicas que no existieran en el momento de la donación, y realizar un control de calidad para comprobar la cantidad de células que conserva.

Una vez comprobado todo, se mete en un contenedor especial y se envía a donde haga falta. Desde Madrid se han enviado hasta Australia y Nueva Zelanda. "Más lejos no pueden ir y han llegado bien", concluye Albert Richart.

Quizás la sangre del cordón de Inés viaje también dentro de unos años a las antípodas para salvar la vida de alguien. Sus padres mientras tanto, piden que haya más información sobre esta opción que, en su opinión, se desconoce. Articulo Completo