martes, 8 de junio de 2010

El Maestro Omar Rayo

Conocí el Museo Rayo hace más de 25 años en un paseo que hice con mi familia y un día hace uno 10 años conocí al maestro Omar Rayo en una exposición que el hizo en su museo y dió una explicación de una de sus obras "Embrión de Dragón XXI" está realizada en acrílico sobre tela, se observa claramente su profunda inclinación geométrica en sus trabajos.

Hoy quiero darle un sentido homenaje no solo a su obra sino a su vida con este escrito bibliográfico acerca de su trayectoria.


Omar Rayo: Medio siglo de estilos

Aprendió a dibujar por correspondencia. Aunque su talento es innato, pues desde joven ya hacia caricaturas para los periódicos de la capital del país. Omar Rayo lleva ya 50 años de vida artística y pareciera que su obra no cesara. "La Odisea del Equlibrio" su trabajo más reciente.

Cuando los hombres nacen con talento, no es difícil llegar a dominar la técnica, tal vez su propia técnica. Para los pintores - en la obra artística - lo más importante es expresar con su habilidad trazos que él hace con los pinceles, que van reflejando los colores, las formas, los significados que salen de su más profunda inspiración. En esos instantes de creación, se deja de ser el hombre común y corriente y se pasa al plano de lo artístico. Omar Rayo por supuesto y por fortuna, es uno de sus esos artistas que creyeron en su talento y a escasos 20 años comenzó su camino por el arte, dibujando e ilustrando para los periódicos y revistas de Santafé de Bogotá.

Quien iba a creerlo pero sus trazos los perfeccionó al estudiar por correspondencia con la Academia Zier de Buenos Aires (Argentina). Fue elegido caricaturista oficial para la IX Conferencia Panamericana de Caricatura, celebrada en Bogotá.

Posteriormente participó con su óleo "Crucifixión" en el VIII Salón de Artistas Colombianos, recibiendo amplios elogios y comentarios por su obra. Pocos meses después en el Primer Salón de Caricaturistas, le entregaron cuatro de los premios que el certamen otorgaba y a partir de allí, comenzó una nueva etapa pictórica a la que él denominó "Bejuquismo" y en la cual utilizó resinas indígenas, con eso la obra del maestro Omar Rayo, adquirió un aspecto casi único y singular.

Mientras Omar Rayo se iba dando a conocer, tal vez fueron pocos los que se dieron cuenta que su trabajo de caricaturas estaba estimulado por Ricardo Rendón, al cual admiraba profundamente y que con otro maestro, León de Greiff fueron muchas las tardes frías bogotanas que compartió tertuliando en el Café "Automático" y así poco a poco y mientras los días corrían, en la esfera de los artistas "pobres" de Bogotá, se comenzó a hablar de Omar Rayo.
n 1954 realizó un viaje por Suramérica, con fines de estudio (de hecho no fue el primero, pues gran parte de su técnica la perfeccionó en el extranjero) y también para mostrar algunas de sus obras en galerías importantes de las capitales que fue visitando. Trabajos que en muchos casos han ido formando parte de las colecciones que dichas galerías tienen, o tal vez como suele suceder con los que inician, algunas de sus pinturas en su momento rechazadas, han pasado a un plano mucho más importante. No en vano después de 50 años de vida artística, el maestro Omar Rayo ha realizado aproximadamente 45 exposiciones individuales y 25 colectivas.

Finalizando la década de los 50 y comenzado los años 60, Rayo reflejó cambios en su obra, que comenzaron a tener una tendencia geométrica. Fijó su residencia en Nueva York y sus trabajos recorrieron importantes escenarios culturales de América del Norte y Europa. En 1964 el maestro, abandonó la tinta y los caracteres tipográficos y comenzó a trabajar el intaglio como técnica.

Su obra se encuentra hoy día en museos y colecciones públicas de muchos países. El Museo de Arte Moderno de Nueva York, Philadelphia, Miami, Chicago, Baltimore, Quito, Medellín, Santafé de Bogotá, San Juan, La Habana, Santiago de Chile, Ciudad de Panamá, Santiago de Cali, Santa Marta, Kracovia (Polonia) o sitios como: The Chase Manhattan Bank, Boston Public Library y la librería del Congreso de los Estados Unidos, son algunos de los lugares y países en donde se ubican varias de las obras del maestro.

Omar Rayo es una persona que a pesar de la fama o de lo conocido que es en el ámbito artístico, continua siendo un hombre sencillo. No es raro verlo, cuando regresa a su tierra Roldanillo (Valle del Cauca), andar por sus calles calzado de chancletas, degustando platos de su ciudad natal, anda - en ocasiones - con la camisa por fuera y la gente que lo ve pasar, le saluda y le pide autógrafos, sobre todo para que su firma quede como una impronta sobre afiches de sus obras. El maestro es un ser humano tímido, me atrevería a decir de gran corazón, generoso, simpático y cordial.

Pero hablar de él sin rescatar de su biografía lo que hizo por Colombia y por Roldanillo, al fundar el Museo que lleva su nombre, es como borrar una parte trascendental en su vida. En 1976, nace entonces el Museo Rayo, sitio donde hoy se exponen obras de su fundador y de otros artistas colombianos y extranjeros. Cuenta también el lugar, con talleres de pintura y grabado para quienes desean conocer el arte e imbuirse en él, aprendiendo de estas disciplinas. Para el maestro Omar Rayo, el Museo es el legado de conocimiento e historia que dejará a las generaciones futuras.

El 20 de enero el maestro cumplió 71 años de vida, 50 de ellos dedicados al arte. Ese mismo día, se celebró en Roldanillo varios acontecimientos de igual importancia: los 18 años del Museo y los 423 años de haber sido fundada la ciudad. Para ese día tan especial, el maestro Omar Rayo presentó su obra más reciente que consta de 200 trabajos, la cual se paseó por museos de México, titulada "La Odisea del Equilibrio."

En el folleto Retrospectiva - 50 años 1948 - 1998, que escribe Libardo Díaz Cabrera, hay una parte del texto que comparto con ustedes y la cual resume la maravillosa obra del maestro: "Un hilo continuo desenvolviéndose es la obra de Rayo. Sus pinturas recientes han incorporado el rojo, que con el blanco y el negro componiendo la forma, se resuelven en eco cromático ancestral. Blanco, negro, rojo, línea, elipse, círculo, cuadrado, triángulo, cinta, tubo, cilindro, cojín, globo. Toda expresión de la geometría viva universal de la cual Omar Rayo es resonancia cósmica que deviene en obra de arte."


Su trayectoria

1928. Nació en Roldanillo - Valle del Cauca - Colombia
1947. Empieza su carrera dibujando e ilustrando para los periódicos y revistas de Santafé de Bogotá, Colombia
1948 - 1954. Exhibe varias veces en Santafé de Bogotá y en otras ciudades de Colombia
1954. Comienza a viajar para estudiar en todos los países de Latinoamérica
1958. Vuelve a Colombia
1959 - 1960. Vive y trabaja en México
1960. Establece su lugar de residencia en New York, en donde vive actualmente
1981. Estableció el Museo Rayo de dibujo y grabado latinoamericano en Roldanillo, Valle del Cauca, Colombia
1983. Inauguró el Proyecto "Arte Vial" con artistas internacionales entre Roldanillo y Zarzal, Valle del Cauca, Colombia
1995. Dirige el Proyecto "Arte Vial" con artistas colombianos con motivo de la cumbre de países no alineados en Cartagena, Colombia
1996. Instala una escultura metálica de 8 metros en la ciudad de Santiago de Cali, Valle del Cauca, Colombia
1997. Instala una escultura metálica de 6 metros en la ciudad de Sevilla, Valle del Cauca, Colombia


Museo Rayo

En las salas del Museo se han presentado obras del maestro y fundador Omar Rayo, además de artistas como Picasso, Matisse y chagal.

Omar Rayo Reyes cumplió su sueño, dar un Museo a su tierra natal y a fe que lo cumplió. El museo consta de ocho módulos, cuatro, de ellos son para exposiciones,uno para Administraci6n, otro para la Biblioteca y sala de conferencias y el último para Taller.

Además tiene un hermoso teatro al aire libre donde se han presentado los mejores grupos culturales y musicales.

Lleva 18 años presentando a los mejores pintores y artistas de artes plásticas en el mundo.




domingo, 6 de junio de 2010

El Santísimo



El Santísimo

Hoy como todos los domingos a las 11:00 am me reuno con mi Dios, pero hoy fue un día muy especial, especial porque recordé mis épocas de niño, cuando estudiaba con curas en el Instituto de la Salle de la Calle 11 en Bogotá, hace bastantes años. Lo recordé con mucha nostalgia porque en esos días de niño a mi como a mis amigos de la infancia nos gustaba colarnos en los pasillos de la iglesia, nos gustaba porque nos parecía interesante, como un reto estar cerca del capellán de la iglesia, para nosotros que éramos unos infantes nos gustaba ver como se vestía el cura, que hacía antes de oficiar la misa, nosotros nos metimos incluso al coro de la iglesia solo para investigar que había detras del púlpito, que se escondía detrás del ara de la iglesia, donde solo los acólitos podían estar. Pero de todas esas pilatunas de infante hubo un suceso que marcó mi vida durante muchos años y que hoy fui el afortunado de revivirlo, estar junto al Santísimo.

Hoy como de costumbre me hice en la parte central de la iglesia y uno de los diáconos se me acercó y me propuso que hiciera parte de una prosesión a lo que respondí que sí, era de los pocos que estaba dispuesto en ese momento. En un principio para ser franco me dio mamera (como dicen los pelaos ahora), pero después dije, porque no, colaborar de vez en cuando, pues el señor se acercó a otro vecino y le propuso lo mismo, el caso es que de 6 personas que estábamos en la silla, dos (y afortunadamente me encuentro entre ellas) dijimos que sí.

Al final de la misa, luego de la comunión y antes de la despedida del padre, el señor se nos acerca y nos invita a un cuarto detrás de unos santos. Nos encontramos allí 6 personas, de todas las edades, de todas las alturas y muy dispuestos a recibir al padre con El Altísimo en sus manos, me sentí en 5 minutos que estuve caminando al rededor de las sillas de la iglesia como el más bendecido de todos, para mí en esos momentos revivieron mis épocas de niño, mis épocas en las que quería saber de todo de los curas, en fín, fueron 5 minutos inolvidables y que hoy quiero revivir aquí.

Lo único que no pude hacer esta vez fue darle un beso al Altísimo como lo hice cuando era niño y era un inocente estudiante de un colegio de curas.